Síndrome de Intestino Irritable (parte II)

¡Hola coquitos! ☺︎ Continuamos con el Síndrome de Intestino Irritable (SII) y hoy se viene quizás el post más pesadete, ya que os intentaré transmitir de la forma más amena posible lo que sabemos a día de hoy sobre la etiología (es decir, la posible causa u origen, por llamarlo de alguna forma) y la fisiopatología del SII.

Todavía se desconoce al completo cómo se origina exactamente el intestino irritable, ni tampoco conocemos todos los mecanismos fisiológicos que suceden en el organismo de una persona con intestino irritable (y cómo se relacionan entre ellos). Sin embargo, hoy en día conocemos bastantes cosas. A continuación te dejo una imagen donde puedes ver de forma resumida los factores más relevantes que están relacionados con el SII.

A todo esto, ya sabéis que me gusta poner imágenes un poco que parece que no vienen a cuento con el tema a tratar, pero al final del post creo que ya pillaréis por dónde va el tema del cableado jeje.

Patogénesis multifactorial del síndrome de intestino irritable
Elaboración propia ♥

A continuación, comentaremos un poco cada uno de ellos, pero ya te adelanto que en todo lo que respecta al SII, cada cuanto más sabes, más dudas de qué fue antes, si el huevo o la gallina. Y lo más probable es que esa pregunta no tenga respuesta porque realmente todos esos factores pueden ser causa y consecuencia a la vez, algo así como el gato de Schrödinger.

Intestino irritable y eje intestino-cerebro alterado

Este factor es uno de los más característicos e importantes del SII. A día de hoy sabemos que hay ciertos fallos en la comunicación entre las neuronas del intestino y nuestro cerebro. Lo que ocurre es que las neuronas del intestino están sobreestimuladas, por lo que transmiten al cerebro una información errónea o distorsionada, y la respuesta que emite el cerebro es, por tanto, también errónea o distorsionada.

Esa respuesta distorsionada en SII se manifiesta en forma de:

  • Hipersensibilidad visceral: esto viene a ser que estímulos «normales» (p.ej. movimiento de las heces por el intestino grueso, presencia de cierta cantidad de gas en el intestino) que una persona sin SII no percibe como dolorosos, una persona con SII sí que los percibe dolorosos. Es algo parecido a como si en casa tuviésemos un detector de humos que saltara cada vez que cocinamos algo o tostamos pan, en lugar de solo con incendios.
  • Otra de las respuestas es una alteración en la motilidad intestinal (que el intestino se mueva más rápido o más lento de lo que solía hacer).

Alteración de la barrera intestinal en intestino irritable

Cuando estamos sometidos a estrés (psicológico o fisiológico) o expuestos a determinados factores que pueden comprometer la barrera intestinal, se produce un aumento de la permeabilidad intestinal. En otras palabras: se crean “agujeros” en la barrera intestinal, y el interior del intestino queda expuesto ante posibles amenazas. Esto hace que el sistema inmune se active y libere ciertas sustancias que producen inflamación. Esto se relaciona con lo anterior: una de las posibles causas de que las neuronas del intestino estén sobreestimuladas, es debido a ese estado de inflamación de bajo grado permanente.

Otra consecuencia de las alteraciones en la barrera intestinal es que hay ciertos tipos de hidratos de carbono que no se van a absorber bien y al llegar al intestino grueso “enteros” son fermentados por la microbiota, produciendo un exceso de gas, alterando la consistencia de las heces por arrastre de agua y acelerando el tránsito intestinal.

Microbiota alterada en síndrome de intestino irritable

Se ha observado que los pacientes con SII presentan microbiota diferente respecto a población sin SII, y a día de hoy sabemos que una microbiota alterada (disbiosis) puede producir alteración de la motilidad, activación del sistema inmune y aumento de la permeabilidad intestinal. Aquí tenemos otro punto donde todos los factores se interrelacionan.

Otros factores relacionados con intestino irritable

Estrés y ansiedad

Existe una relación bidireccional del estrés y de la ansiedad con los síntomas del SII. El estrés hace que se secrete cortisol, el cual altera los músculos del intestino (entéricos), las células inmunes, la barrera intestinal y la microbiota (y ya sabemos lo que ocurre cuando alteramos todo eso). De esta manera, estrés/ansiedad pueden detonar y/o exacerbar síntomas del SII y a su vez los síntomas pueden también detonar y/o exacerbar el estrés y la ansiedad.

Hipervigilancia

Cuando hablamos de hipervigilancia nos referimos a cuando estamos demasiado pendientes de todo lo que sucede, en este caso, a nivel gastrointestinal. Se relaciona con la hipersensibilidad visceral, porque se ha visto que la hipervigilancia facilita la llegada de señales nociceptivas (las que llamábamos anteriormente «distorsionadas» o «erróneas»), es decir, favorece que se interpreten como dolorosos estímulos que realmente no lo son. Es algo parecido a cuando vemos una película de miedo y luego por la noche estamos pendientes de cualquier ruído, por insignificante que sea y ya creemos que pasa algo (decirme que no soy la única jaja).

SII post-infeccioso

Algo interesante de mencionar, es que el SII puede originarse a raíz de un episodio de infección intestinal. Se piensa que después de haber pasado la infección, nuestro sistema inmune se confunde y como algunas partes de las células que componen nuestro intestino se parecen un poco a las toxinas que producen los microorganismos que ocasionaron la infección, ataca a las células de nuestro intestino y se producen como consecuencia alteraciones en la motilidad intestinal. Estos cambios en la motilidad favorecen a su vez la disbiosis, la cual acaba llevando a la activación del sistema inmune, a un un estado de inflamación persistente, a la alteración del eje intestino-cerebro, etc.

Síntomas del SII

El SII, al igual que sucede con la mayor parte de patologías digestivas, tiene unos síntomas muy inespecíficos, es decir, no tiene ningún síntoma característico ni tampoco ningún marcador específico que de resultar positivo podamos diagnosticar con certeza un SII.

Aún con todo, normalmente se comienza a sospechar cuando se presenta una clínica como la que podéis ver en la siguiente imagen:

síntomas de síndrome de intestino irritable
Elaboración propia♥

Síntomas extradigestiva más frecuente

En el SII también es frecuente que los/as pacientes presenten ciertos síntomas o comorbilidades relacionadas con SII, por ejemplo:

  • Fibromialgia
  • Dolor pélvico y/o lumbar
  • Alteraciones menstruales
  • Cansancio (extremo)
  • Dolores articulares
  • Cefaleas
  • Problemas de sueño (algunas veces por urgencia defecatoria y/o dolor)
  • Palpitaciones
  • Dolor torácico
  • Estrés, ansiedad
  • Dispareunia
  • Aumento de frecuencia miccional («tengo que ir a hacer pipi todo el rato»)
  • Prurito
  • Mal aliento, mal sabor de boca
  • Disminución deseo sexual

En resumen…

Ahora podría entender que tengas un batiburrillo de información (no estás solo/a), pero las ideas clave que me gustaría que te llevaras de este post serían:

  • La patogénesis del SII es multifactorial, es decir, intervienen diversos factores y además todos ellos se relacionan entre sí.
  • En la patogénesis del SII son piezas clave: disfunción de la barrera intestinal, alteración en la microbiota (disbiosis), inflamación de bajo grado y alteración del eje intestino-cerebro. Esas piezas clave se retroalimentan entre sí, y además propician una serie de desdichas (algo así como piezas de dominó que van cayendo), y entre las piezas que acaban cayendo podemos decir que se encuentran la permeabilidad intestinal (que aumenta), la hipersensibilidad visceral (baja el umbral de dolor, por así decirlo) y hay alteraciones en la motilidad (puede aumentar, disminuir, provocar dolor…).
  • No hay síntomas que sean «típicos» o característicos del SII, pero si hay una serie de síntomas tanto a nivel digestivo como extradigestivo que son frecuentes en este tipo de pacientes. Aún así es importante recordar que ante la presencia de esos síntomas, NO se puede diagnosticar el SII: se ha de seguir el proceso del que hablamos en el post anterior (diagnóstico diferencial + descartar banderas rojas + aplicar criterios Roma IV).

Y ya estaría…

Espero que no os haya resultado demasiado pesado o confuso. La verdad es que en los últimos años hemos tenido muchas novedades en los mecanismos fisiológicos que explican en parte la patofisiología del SII, y aunque nos queda mucho todavía por comprender, resulta apasionante la dirección que va tomando.

Y a ti que me lees, ¿qué te ha llamado más la atención de esta parte?, ¿tienes alguna duda o sugerencia?. ¡Te leo en comentarios!.

Nos vemos la semana que viene, donde hablaremos de tratamientos, pero centrándonos en la parte de dietoterapia.

¡Un abrazo desde el otro lado de la pantalla!♥

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